lunes, 4 de mayo de 2015

Pensando en voz alta

No sé qué decir cuando te veo frente a mi, si botar todo lo que tengo dentro o solo decirte hola, cómo has estado y pasar como si nada hubiese ocurrido.

Me costó tanto abrir la boca y pronunciar "te extraño", será porque realmente lo siento así o porque te pienso todo el día, todos los días... y no me importaría hacerlo una y otra vez cada vez que te vea.

Y es que el tímido que llevo dentro y sale conmigo todo el tiempo me impide verte a los ojos y decirte no te vayas, quiero estar contigo... suena extraño, el tipo está loco y no lo niego, es lo que soy y así me muestro, tímido, serio, "querendón" y con mucho miedo...

Lo acepto, miedo a que me envíes tan lejos como irme a Alaska y no volver más, no más de esa sonrisa tuya, tan cierta y entrañable, o tus ojitos chinos cuando estás contenta... No más el sonido de tu voz que tranquiliza el demonio que llevo dentro; mucha paz es la que me diste, no tienes idea de lo bien que me hiciste sentir.

No tengo derecho a juzgarte, ni mucho menos a intentar que me veas como yo lo hago, pero me encantaría algún día serlo todo para ti.

Solo quería que tuvieras la oportunidad de leer mi mente aunque sea una vez en tu vida...

Ya qué más da...