jueves, 2 de junio de 2011

Un día más a la cuenta ;)

De once a seis hay una gran diferencia, te levantas a las nueve, llaman por teléfono y recibes noticias, te despiertan por supuesto, pero le sonríes al día por estar de nuevo ahí. Conversas con los más cercanos, te relajas, tomas desayuno con el pancito caliente que más te gusta ¿Te vistes de naranja o rojo patrio el domingo? Mil cosas en la mesa, gente agradable a tu lado, debates, piensas, marca el blanco, denota paz y confianza, finalmente tomas la decisión, correcta para unos, errónea para otros y tú, contento.

Con llave en mano levas anclas, camino a San Isidro, "cof cof" al llegar, saludas y todos te reciben con entusiasmo, el almuercito en la mesa, te engríen sin pedir nada a cambio, lo notas en sus ojos, en sus sonrisas y en las frases que con mucho cariño se han ido formando. Quieres más te preguntan, no, no te preocupes, sin embargo el segundo plato llega a tus manos. Un mundo lleno de fantasías, tu familia al lado, el nido tierno y seguro como siempre, no falta nada, calor hogareño, amor puro y verdadero.

Llegada la tarde, enrumbas al este, competencia en camino y el premio, llegar a tu destino, sin champagne que abrir ni mucho menos la anfitriona de fondo. A esperar la hora indicada, te sientas, te relajas, conversas, el cubo rojo de por medio, envías un mensaje y te responden con "delivery" gratis a la puerta, pasaron 30 minutos ya, con cara de sorpresa pero contenta. Es hora de tomar un camino, tú eliges, tienes clases te dicen, nos vemos más tarde. Esperas con ansias respuestas sin preguntas hechas, no te apresures que ya llegan. 

De vuelta al nido, no sin antes pasar por el inframundo estudiantil, ese que guarda con gracia y maña los carruajes de cada rey o reina que conviven en gloria, sin batalla ni corona alguna. De llegada ya, caprichitos cumplidos y cierras el día con broche de plata, porque del oro no queda nada, las "bellas" se perdieron, ocultas están, busca que busca y nada encuentro, una sutil voz me tranquiliza, no te preocupes te dicen, todo saldrá bien, hasta que, por fin, el duendecillo revoltoso las dejó donde estaban. A casa al fin, rumbo a casa, mar de olores y nadie en la vía.

Cansado, algo nervioso y a la vez tranquilo, la casa se abre como jonás y la ballena, y quedo dentro. Me despido, sonrío y luego al cuarto, bienvenido seas, hogar dulce hogar, vacaciones en la mira, los ojitos se van de viaje, que descansen, que descansen, los espera a su retorno fantasías impensables y cuentos adorables. Hogar dulce hogar... Un día nuevo, un día más.

Bustric


    

       





 

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