Al pie de la cama y rogándole a Dios que te guarde en su gloria donde las lágrimas brotan, de gotas sinceras que guardan todo el cariño que podía y pude dar, gotas que humedecen mi alma que sufrida estaba aquel día, me escapé de mi mente, no le hice caso al raciocinio, me dejé llevar por los más puros sentimientos que mi corazón gritaba a todo dar, desde lo más profundo de mi vida, que a cuestas del tiempo pernoctaban en aquel rinconcito que de alegrías vivía y que ahora en un letrero raído se lee apenas la promesa de ese día.
Pues es esta mi última oración mas no el final de este libro, que pudo haber seguido en camino a ser leído y de un momento a otro ese viento inesperado cerró sin haberlo querido. Es esta la voluntad de mi fe, que no tiene motivos para perderse entre tantos pedidos que a Dios le llegan. Y tan sólo quisiera que acompañen mis rezos, esta es mi última oración.
Bustric

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