Cuando no existía posibilidad alguna, bailaba por mi mente ese swing tan seductor de saber qué es lo que aquel chiquillo travieso, con alas de bondad, tenía en mente. Y es así que de la nada, volvió la inspiración. ¿Una caminata tal vez? Pues sirvió para despejar el alma, que aturdida andaba tal cual desconocido a la vuelta de la esquina. El sol, como si nada, llega la noche y ahí estamos, no hay viento que pueda apagar las velas, estrellas de sobra y tranquilidad de por medio, fiel a mi estilo.
¿Y quién pensaba que el sol y la luna iban a encontrarse en el camino? Ni yo lo creía, ni menos esa mirada de grandes ojos, o aquel par de lindas perlas que se muestran al son de la sonrisa.
¿Y quién dijo que el libro se cerraba? Pues hay tinta en el tintero e imaginación para rato :)
Bustric

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