Y pensar que hicimos
planes para darte la sorpresa en el día de la madre; quien terminó dándonos una
fuiste tú. Quequita linda, no sabes cuánto haces falta a mi madre; día a día te
pensamos, ¡¡cuánto haríamos por tenerte a nuestro lado!! Aunque Lima no era de
tu agrado, cualquier cosa por estar juntos nuevamente.
¡No sabes cuánto te
agradecemos por darnos el mejor regalo que nos diste en vida! Tu legado, tu “Angelita”
adorada, el pedacito de cielo que acompaña nuestros días, ¡sí que nos haces
falta! Por eso te pido, que estés donde estés, cuides mucho a mi madre y a quienes
tanto te extrañan.
Doy gracias al cielo
por haberte visto siquiera veinte minutos ese día, que quizás se convirtió en
la despedida y que siempre quedará en mis recuerdos. Feliz día mamacita linda,
mil besos son los que te debo.
¡Te amamos!

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