viernes, 20 de mayo de 2011

Tardé en entender...

Sin lugar a dudas estuve en el planeta desconocido. Cómo así, tal vez en aquel lapsus calami que mi vida engendró. Será, quizás, que lo tuve todo en algún momento y no di cuenta alguna de que el libro estuvo siempre ante mis ojos, ese que con sus hojitas amarillas y polvo de estrella, trataba de explicarme el por qué de las cosas, y, naturalmente, no hice caso.

Reaccioné tarde al ver como los días pasaban, tal cual ominosa caída de agua en lo más profundo de la selva. Permití ser presa de mis más incorregibles notas musicales que de mi corazón sonaban; fui duro conmigo mismo, atacándome de alguna manera a diestra y siniestra de cualquier ser vivo que me viera pasar por su lado. Recalco, fui víctima de mi propio intelecto que no buscaba mas que separarse de los latidos que, a setenta por minuto, rogaban por hacerse escuchar, hasta que, finalmente, lograron hacerse de mis más puros pensamientos, que, mezclados ya con la más dulce sinfonía de amor, llenaron mis venas de vida plena.

Este es el "Fa" de mis notas, el "Allegro Molto" de mis interpretaciones, la verdadera música para mis oídos, la cual con mucha alegría y dos gotitas de voluntad dirijo, permitiendo que las noches se enciendan de un tintileante, y no menos revoloteante, baile de luciérnagas que alumbran, en la más luminiscente oscuridad, mis ganas de danzar al aire libre y decirle todo lo que tenga en mente, poemas de luz, crónicas de vida; tan solo reír a carcajadas sin importar lo que pase.

Ahora entiendo lo que significa, entiendo tu lío de mil imprecisiones que llevas dentro. Traté de entender desde mi pequeño rincón, donde me encontraba, solo y abatido, aquel que no permitía ver de "reojo" ni el más mínimo detalle, todo lo que sucedía a mi alrededor y dejé que mi autosuficiencia lo explicara todo. 

Por eso, aquel par de pecas brillosas, que viven dentro de ese cuartito circular protegido por un suave y transparente vidrio, que están leyendo este pequeño grupo de letras que forman las tantas palabras que de mi mente brotan, podrán entender lo que tardé en comprender esta situación que, de alguna manera, me alimenta el alma de sabores y colores que yo sólo sabré combinar.

La vida continúa, y saben, hay canción para rato.

Bustric

          

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